viernes, 31 de julio de 2009

Suplicando, a los gritos, de rodilla, pedir perdón no alcanza, no repara, no alivia, si no nos hacemos responsables de nuestras acciones.Cuando no nos perdonan, nos obligan a vivir con nuestro error, con nuestra culpa, porque un simple perdón no puede borrar el dolor.Hay cosas imperdonables, aunque se pida perdón en todos los idiomas.

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